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ACONTECIMIENTO LITERARIO Y POLÍTICO EN IRAN: SOLIDARIDAD CON EL TERCER MUNDO |
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Descripción:
El martes 29 de mayo fue clausurado un importante Congreso de Literatura en Teherán que reunió a escritores iraníes y latinoamericanos. Entre estos últimos estaba el poeta y escritor chileno, Luis Arias Manzo, Secretario General del Movimiento Poetas del Mundo. El tema central fue el “Posmodernismo y el realismo mágico”, a lo cual se agregaron: “Qué ha llevado al florecimiento de la literatura latinoamericana” y el “Desarrollo de la literatura hispanoamericana en las últimas tres décadas”.
En el discurso de bienvenida a las delegaciones, el Secretario a la Presidencia y Ministro de la Cultura y Turismo, Sr. Esfandiar Rahim Mashaei, explicitó el significativo rol de la literatura en el mundo de la política y de las múltiples dificultades de tipo financiero que enfrentan los países del mundo. “Lo que cuenta en esta problemática son los autores que con su palabra unen a los pueblos sin consideración a raza, etnia, religión y tribus. Concluyó, esto es lo que nosotros esperamos de la literatura americana, puesto que tiene un contenido humanitario, épico, y asumiéndose como tal busca aquello que la humanidad busca. Destacamos la presencia del Presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad quien recibio a las delegaciones extranjeras y tuvo muy elogiosas palabras, para con Luis Arias Manzo, exhortándolo a continuar en su labor en Poetas del Mundo, y su férrea voluntad a continuar en su política de unidad y solidaridad con los pueblos del Tercer Mundo.
Intervención de Luis Arias Manzo
En su discurso ante la asamblea, Arias Manzo, recalcó que se presentaba no sólo como poeta, literato, sino además como hombre político. Como Secretario General de Poetas del Mundo, expresó que su organización “rechazaba el uso de las armas, el deterioro creciente del medio ambiente, la explotación abusiva de los recursos naturales, o el fortalecimiento del Imperio que actúa bajo la complicidad de los países desarrollados, cuya única motivación es el crecimiento basado en el mercado, el dinero, la guerra y la dominación. Es ese invento moderno que los señores de la guerra llaman globalización de la economía”
Expresó la futilidad de “creernos dioses”, situación preocupante “ para los intereses de la humanidad. Agregó, “Hemos divagado en la espesura del misterio como huérfanos del universo y el temor a lo desconocido nos ha empañado la visión, pero aún así, hemos sido capaces de continuar por la senda de la vida”.
Continuó, “Es curioso y emocionante para mí traer esta conferencia a la cuna misma de la antigua civilización, la tierra del gran poeta persa Abul Qasem Ferdousí, autor de “El Shahnameh [Libro de los reyes] uno de los libros más significativos de este pueblo, hoy nuevamente amenazada por las fuerzas oscuras. Es de profundo significado intervenir en territorio persa para entregar un mensaje que viene de una civilización tan joven como lo es la latinoamericana, pero también amenazada como la vuestra, y quizás, en mira de ataque como lo está siendo ahora la antigua Babilonia, primer Estado Nación del mundo, antecedentes históricos así lo demuestran los que contradicen a la noción eurocéntrica de la historia. Una amenaza real, tangible y concreta que los dirigentes de las naciones más avanzadas científica, tecnológica, militar y económicamente, llaman globalización. Así como tuvimos en el pasado Imperios, también hemos conocido globalizaciones, como la China del Oriente Medio, la árabe del 100 al 1200 después de cristo, la europea en los años 1500 y 1900, y ahora, la Americana que amenaza definitivamente con el exterminio de civilizaciones, culturas y razas”.
Concluyó:
'La actual globalización, a la diferencia de las antiguas que fueron regionales, por primera vez se manifiesta a nivel planetario. Se basa en el dominio de las finanzas, en la explotación de las materias primas, el control de los bancos y en síntesis, en la implantación de las Trasnacionales que comienzan a invadir el mundo entero y a controlar las economías, incluso, las más independientes y soberanas del planeta.
Inexorablemente, la globalización pertenece a las Trasnacionales, que a la vez, pertenecen al Imperio y a las naciones más desarrolladas del planeta, y, afecta indiscutiblemente el medio ambiente, reduciendo progresivamente la capacidad de abastecer la población de agua potable, la biodiversidad, la energía, bienes vitales para la continuación de la especie humana. Quien controle estos tres elementos, controlará la vida futura de nuestra especie. La guerra actual y las guerras futuras serán por el control del planeta a partir del control de estos elementos. ¿Y quién está controlando la fuente vital de la vida? ¿Quién o Quienes? Frente a esta realidad en que la mayoría de los pueblos pierden el control de sus propias fuentes de subsistencia, sólo queda una salida, una solución, o mejor dicho, una forma de resistir o defenderse, esta es la globalización de los pueblos.
Ha llegado a tal grado la mezquindad de la clase dominante en el mundo, que no vacila en poner en peligro el equilibrio de nuestro magnífico planeta. Así como deteriora el planeta constantemente con el uso abusivo de los recursos naturales y humanos, así construye armas de destrucción a gran escala, capaces de destruir toda la humanidad en pocas horas, y la supremacía del poder se concentra siempre en las mismas manos, en lo que hoy conocemos como naciones desarrolladas o modernas, o simplemente naciones aliadas al Imperio.
El Imperio no es algo imaginario, es una bestia bien real, es lo que invade países, ocupa territorios, asesina en masa y en colectividad, se acapara de los recursos del planeta, contamina como nadie más, contamina las aguas; elemento esencial para vivir, el aire; tan necesario para la vida de la especie animal, y amenaza la continuidad de la existencia de la humanidad. Y no nos referimos sólo a esta humanidad, nos referimos a cientos y miles de generaciones que a través de los tiempos han forjado el crecimiento del hombre en este espacio del infinito cosmos, este espacio privilegiado que llamamos tierra.
Por otro lado, en este mismo contexto de querer ser siempre más que su semejante: más superior, más poderoso, no sólo se usan los medios materiales del planeta para crecer y subsistir, sino que también los medios humanos, arrastrándonos a la despiadada y criminal competencia entre los hombres, a tal punto que hoy nos estamos matando entre nosotros mismos para existir, para crecer, o simplemente para sentirnos superior a nuestros semejantes. Estamos llegando a tal extremo que los poderosos viven enclaustrados en sus mansiones, rodeados de guardias militarizados, entre sofisticados sistemas de seguridad, encerrados en sólidos y fríos muros de protección, en barrios fortificados al interior de las urbes, propensos al brutal ataque de sus pares que viven excluidos del sistema y sumidos a la más inhumana miseria material, económica y cultural, pobreza y desesperación que construye odios y sed de venganza entre las clases sociales que se distancian día a día, lo quieran o no.
El poder económico que se acentúa cada día a nivel global cuenta con la fuerza de las armas para proteger su proyecto de dominio absoluto. Es decir, los ejércitos se ponen al servicio de las trasnacionales más allá de los intereses nacionales, esta situación se acrecienta a medida que crece el poder y el dominio de la empresa privada.
Pero así como el mundo se ve amenazado por el peso de las armas y el crecimiento desmedido del poder del dinero, también está amenazado por el deterioro del planeta que se manifiesta sobre todo por el recalentamiento global. Desde los tiempos más remotos que el hombre recuerde, la existencia humana se ha visto confrontada a coexistir con los medios ambientales, los que le han asegurado, y le siguen garantizando, la posibilidad de vivir. Pero al mismo tiempo, y paradójicamente, el hombre en su afán de ser más, de crecer y crecer, ha ido deteriorando el planeta hasta llevarlo a límites que ponen en peligro la posibilidad de seguir existiendo como especie.
En Chile, mi país, pequeño país anclado entre la majestuosa cordillera de los andes y el infinito océano pacífico, largo país que ha dado dos Premios Nóbel de literatura: Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos, hijos de modestos trabajadores, no estamos ajenos a esta lamentable y vergonzosa situación, aunque estemos viviendo en los confines del mundo, no estamos al abrigo del inminente desastre ecológico, ni de la apropiación, por parte de los estados más poderosos, de nuestras reservas naturales que nos permite la existencia. Tampoco estamos protegidos del desastre nuclear, arma exclusiva de las grandes potencias militares y económicas que no descartan su uso, de hecho, ya la han usado, nadie olvida Hirochina y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial. Por eso de la necesidad imperiosa de unir los pueblos del mundo.
Y hablando de guerras mundiales, la Tercera fue atroz, cuyo escenario fue el mundo: guerras infames, batallas sangrientas, golpes de estado por doquier, asesinatos de personajes políticos y de presidentes, espionajes y contraespionajes, todo en el contexto de lo que se llamó “La Guerra Fría”, en efecto, lo que fue una guerra mundial en que el Este y el Oeste se disputaron el manejo del planeta, y así sometieron a Vietnam, Laos y Camboya a guerras de décadas y de cientos de miles de muertos, Corea y las guerras independentistas africanas, las intervenciones a Hungría, Checoslovaquia y Polonia y toda América Latina sometida a sangrientas dictaduras militares, hasta que cayeron los muros, se derrumbó uno de los imperios que equilibraba el planeta dejando al Imperio Americano como único amo del mundo y con el triunfo de esa funesta Tercera Guerra Mundial.
Hoy vivimos tiempos de guerra, es una historia de nunca terminar; definitivamente vivimos la Cuarta Guerra Mundial, es lo que el Imperio llama “Guerra Contra el Terrorismo”, el escenario es el planeta todo entero y la disputa es el mundo desarrollado contra el mundo subdesarrollado, el Norte contra el Sur, las naciones potentes contra los pueblos débiles, la supremacía del poder contra las naciones que detentan parte importante de los recursos naturales. La disputa es por lo que queda del planeta avasallado por las mentes perversas que detentan el Poder gracias a sus malignos intereses y a sus desquiciadas y maquiavélicas prácticas. Sabemos cómo comenzó esta guerra, la historia situará su inicio un martes 11 de septiembre de 2001 pero nadie puede pronosticar cuando y cómo terminará.
Mi país sabe algo de esto, fue víctima de la Tercera Guerra Mundial, fue escenario en la disputa Este Oeste y su drama fatal lo vivió también un martes 11 de septiembre. Fue un día gris de dolor y traición cuando fuerzas oscuras ocuparon el país para defender los intereses de quien se creía dueño de América Latina.
Y en esta lógica de guerra y de ocupaciones en que el fuerte se esfuerza por adormecer a los pueblos para mejor arrebatarle su justo espacio en la tierra ¿En qué están los pueblos más subdesarrollados o más pobres del mundo? ¿Dónde están sus dirigentes? Con algunas escasas excepciones, están sometiéndose o vendiéndose al Imperio. ¿Qué hacer entonces frente a esta realidad escalofriante? ¿Cómo responder a la geoestrategia americana que busca el control del planeta?
Estoy convencido de que la única contra estrategia posible es la globalización de los pueblos hoy amenazados. Es necesario entonces acrecentar lazos de intercambios entre nuestros pueblos, de tipo económico, político y cultural. El planeta y la continuidad de la vida sólo podrá ser posible si el diálogo es capaz de sobrepasar el ruido de los cañones y en esto el poeta tiene su rol. El diálogo entre los pueblos a través de la palabra será capaz de integrar las naciones en esta indispensable globalización de los pueblos. La integración es algo que sólo se puede conseguir a través de los intercambios culturales, como este congreso que estamos viviendo, porque la integración no la hacen los empresarios, éstos sólo hacen negocios, tampoco la hacen los políticos, ellos sólo firman papeles, la verdadera integración, esa que necesita el mundo, la hacen los pueblos a través del lenguaje universal que es el arte, y sobre todo, el arte de la palabra”.
Aparte de los delegados latinoamericanos miembros de Poetas del Mundo se encontraban poetas iraníes, activos participantes y delegados de Poetas del Mundo: Ri Ra Abbasi, Simin Behbahani y Abbas Kiarortami.
Foto: Luis Arias Manzo, Secretario General de Poetas del Mundo junto al Presidente de la República Islámica de Irán Mahmud Ahmadineyad
29/05/07
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